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¿Realmente se ha suprimido el “despido exprés”?

Lunes, 5 de marzo de 2012

Una de las interpretaciones más contradictorias que se hacen de la última reforma laboral es la referida a los despidos. Se dice que la concreción establecida de las causas para los objetivos procedentes parece dar mayores facilidades para llevarlos a cabo.

Despido exprésPor el contrario, existe la creencia generalizada de que ha desparecido el “despido exprés”, como se ha considerado al hecho reconociendo el empresario la improcedencia del mismo y ofreciendo al trabajador la indemnización correspondiente a esa forma de extinción de la relación laboral; lo cual constata que se ha endurecido para los empresarios una forma muy habitual de proceder a la extinción de los contratos de trabajo.

Pero se da la circunstancia de que ninguna de las dos cosas son totalmente acertadas.

En cuanto a los despidos objetivos, las causas que lo motivan han de ser demostrables y la Jurisdicción Social sigue teniendo la última palabra en los casos de discrepancia. Mientras que si bien de la lectura de la modificación operada en el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores se desprende la imposibilidad de que el empresario reconozca la improcedencia del despido, eso es tan problemático que puede ser modificado en el trámite parlamentario de la norma.

La actual redacción parece encaminada a evitar demandas ante los Juzgados de lo Social y carga de trabajo para los mismos, pero, al establecer que los despidos han de ser declarados improcedentes mediante sentencia, lo que hace es aumentar la judicialización de los mismos. Porque si bien suprime los salarios de tramitación, que eran el motivo de no pocas demandas, y el depósito de las indemnizaciones ofrecidas al trabajador cuando éste no las aceptaba, ahora habrá demandas para obtener sentencias que declaren la improcedencia del despido. Únicamente por fines tributarios, ya que si no hay sentencia que obligue a pagar determinada indemnización, ésta no podrá ser considerada como tal por la Agencia Tributaria y el trabajador que reciba una cuantía por la extinción de su contrato de trabajo, que no corresponda a un despido objetivo o a uno sentenciado improcedente, deberá tributar por la misma en el IRPF. Mientras que el empresario está obligado a practicarle la retención que corresponda en el momento de efectuarle el pago.

Claro que también puede ocurrir que lo legislado no se deba al hecho de que, al suprimir la obligatoriedad de depositar en el Juzgado la indemnización ofrecida al trabajador, se haya eliminado la posibilidad de que el empresario reconozca la improcedencia del despido, sin calibrar todas las consecuencias de ello, sino que la pretensión sea que la mayor parte de los despidos resulten procedentes, manteniendo la posibilidad de que queden exentas del IRPF todas las indemnizaciones de despido hasta el límite que pudieran alcanzar las de despido improcedente. Con lo cual el empresario podría despedir sin razón de forma objetiva pagando mayor indemnización que los 20 días por año de servicio y por falta de preaviso, o negociarlo en los órganos de mediación y conciliación.

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  1. Martes, 6 de marzo de 2012 a las 14:25 | #1

    Excelente análisis, sobre todo en lo relativo a las consecuencias fiscales.

  2. Álvaro Contreras Cabello
    Jueves, 8 de marzo de 2012 a las 08:26 | #2

    No está nada mal desayunarse por la mañana con una noticia como ésta. En particular, hasta la fecha uno podía estar tranquilo sabiendo que Hacienda tenía sus garras fuera de cualquier negociación empresa-trabajador (relativamente), pero mucho me temo que tengamos que acudir, sobre todo en despidos con un montante económico muy elevado, a la vía judicial, so pena de arrastrar a los clientes a la tortura de una inspeccion tributaria, que ya se sabe, como paso por aquí levanto alfombras y te barro la cuenta corriente… Mal camino teníamos, pero nos lo cambian por el precipicio.

  3. Jueves, 8 de marzo de 2012 a las 13:01 | #3

    Me inclino por la reflexión del último párrafo. El legislador ha modificado el artículo 56 del ET sin tener en cuenta la “voracidad” recaudatoria de Hacienda. Considero factible el reconocimiento de la improcedencia del despido por parte del empresario antes del acto de juicio y el abono de la indemnización máxima legal exenta de tributación en el IRPF. Sin duda sería bueno tener una “aclaración” legislativa o en caso contrario deberemos realizar una Consulta a la propia Agencia Tributaria para evitar “imprevistos”.

  4. Pablo Reyes Navas
    Jueves, 8 de marzo de 2012 a las 13:19 | #4

    Las incertidumbres que provocan las prisas. Lo cierto es que la Ley 35/2006 de IRPF, no ha sido modificada, y en su artículo 7.e), párrafo segundo, está claro que el empresario puede seguir reconociendo el despido como improcedente antes de la reclamación en conciliación. La AEAT está, de momento, informando en ese sentido (901335533).

  5. Pruna
    Domingo, 25 de marzo de 2012 a las 13:33 | #5

    @Toni Luis
    No creo que haga falta ninguna aclaracion, ver: LLEI 35/2006, de 28 de novembre, de l’ impost sobre la renda de les persones físiques i de modificació parcial de les lleis dels impostos
    sobre societats, sobre la renda de no residents i sobre el patrimoni. («BOE» 285, de 29-11-2006.)

    Article 7
    e) Les indemnitzacions per acomiadament o cessament del treballador, en la quantia que estableixen amb caràcter obligatori l’Estatut dels treballadors, la seva normativa de desplegament o, si s’escau, la normativa reguladora de l’execució de sentències, sense que es pugui considerar com a tal l’ establerta en virtut de conveni, pacte o contracte.
    Quan s’extingeixi el contracte de treball abans de l’acte de conciliació, n’estan exemptes les indemnitzacions per acomiadament que no excedeixin la que hagi correspost en cas que hagi estat declarat improcedent, i no es tracti d’extincions de mutu acord en el marc de plans o sistemes col•lectius de baixes incentivades

  6. David Pedraza Mañogil
    Domingo, 29 de abril de 2012 a las 05:22 | #6

    Buenas.

    Estimado Enrique, antes de nada, darle las gracias por las aportaciones que realiza en su blog, ya que son de sumo interés para los que nos apasiona el derecho del Trabajo y de la SS

    Con respecto al despido exprés, me gustaría hacer una pequeña aportación al debate:
    A mi entender si ha sido suprimido. Ciertamente en el articulado del Real Decreto Ley no se establece ninguna prohibición al respecto, pero el punto V de la Exposición de Motivos dice claramente “Junto a la supresión del despido exprés se introducen otras modificaciones en las normas que aluden a los salarios de tramitación”, siendo un criterio de interpretación de las normas la voluntad del legislador.

    De todos modos, autores como GOERLICH PESET,sostienen que esta suprisión va a generar un nuevo tipo de despido exprés aun peor que el anterior: “ el despido exprés con indemnización aplazada”. Es decir, el empresario podrá acudir al despido disciplinario de forma arbitraria sin necesidad de adelantar ningún tipo de indemnización ( ya que se podría inventar motivos que lo justifican para hacerlo procedente). El único castigo que recibirá será una resolución judicial que le condene a pagar la indemnización gracias a la eliminación de los salarios de tramitación.

    Por lo tanto, las cuestiones sobre la tributación de las cantidades correspondientes a la indemnización quedarían en segundo plano, ya que la empresa no tendría necesidad de adelantar ni consignar ninguna cantidad.

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